LA FELICIDAD SEGÚN...

La felicidad no puede ser perfecta sino a condición de ser completa, llenando todos los deseos y aspiraciones posibles del hombre: es así que esto no puede verificarse en la vida presente, porque cualquiera que sea la suma del bien que se posee, lleva consigo, cuando menos, el temor de su pérdida en la muerte y con la muerte: luego repugna absolutamente que la felicidad del hombre sea perfecta en la vida presente.
La experiencia enseña con demasiada fuerza y claridad, que jamás ha existido un hombre en posesión de la felicidad perfecta, o cuya felicidad haya sido de tal naturaleza que nada pudiera desear. Y esta experiencia se halla en completa armonía con lo que la razón y la ciencia enseñan acerca de Dios como último fin del hombre. Porque si Dios constituye el último fin del hombre, según hemos visto arriba, la felicidad completa y verdadera de éste, sólo puede consistir en la posesión perfecta de Dios, realizada por medio del entendimiento y voluntad, toda vez que Dios es un bien inteligible y una esencia inmaterial. ¿Y no es a todas luces evidente, que la imperfección de nuestro conocimiento, la flexibilidad de nuestra voluntad y su debilidad en orden al mal; que la ignorancia que rodea al primero, y las pasiones que arrastran, debilitan y envilecen a la segunda, no permiten de ninguna manera que la posesión de Dios sea completa o perfecta en esta vida?
Aristóteles:
Ética a Eudemo que pone en evidencia algunas influencias platónicas y ética a Nicómaco que es la versión definitiva de la ética aristotélica puesto que pertenece al tercer periodo.
La ética de Aristóteles es, en primer lugar una ética de la felicidad, pero también es una ética de la virtud ya que ésta es el medio por excelencia para alcanzar la felicidad.
Aristóteles afirma que la felicidad es una actividad de acuerdo a la virtud. El hombre feliz vive bien y obra bien.El fin propio de nuestros actos sería aquel que es querido por sí mismo y los demás por él; bajo esta perspectiva es de suponer que ese fin último será no sólo el bien, sino el bien soberano. Por lo que en nuestra vida debemos tenerlo presente para poder hacer lo que mejor conviene, que será ordenar los actos hacia el máximo bien. Por ello, el fin propio de cada cosa será aquello que le convenga por su propia naturaleza. Eso que le compete al hombre por naturaleza es el bien, y de entre todos los bienes, la felicidad. Para conocer lo que es la felicidad partiremos de lo más evidente o ya conocido por nosotros, para posteriormente acceder a lo menos evidente. Por esto se necesita que partamos de la noción de Bien en general.
Información muy interesante y bien redactada!!! y además de unos grandes pensadores, genial!!! <3
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