martes, 26 de septiembre de 2017

Immanuel Kant

Immanuel Kant


“La felicidad; más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. Immanuel Kant (1724-1804)

La felicidad es uno de tantos deberes del ser humano, un deber último y supremo que nos obliga a ser dignos de merecerla. La felicidad en el mundo kantiano no depende del destino ni de los demás, sino de uno mismo, de la persona, es decir, de su propio comportamiento y carácter.


Kant define la felicidad como “el estado de un ser racional en el mundo, al cual, en el conjunto de su existencia, le va todo según su deseo y voluntad”.

La ley moral no coincide con las leyes de la naturaleza y de la inclinación, leyes de las que dependen nuestra felicidad, por lo que no necesariamente la persona buena va a ser feliz, o la mala infeliz.


Kant consideró que cuando el fundamento de determinación de la voluntad (el motivo de la acción) es la felicidad, la conducta no es absolutamente moral (podrá ser conforme al deber pero no por deber). Sin embargo, no pudo olvidar el extraordinario valor que la felicidad parece tener en la esfera humana, valor que el propio Kant acaba reconociendo en su concepción del Sumo Bien como síntesis de virtud y felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario